ERASE DE UN HOMBRE LLAMADO PIEDEHIERRO
Escultor, pintor y dibujante nacido en Mérida ( Badajoz ) en 1948. Autodidacta. Entre 1973 y 1982 residió en Sant Celoni ( Barcelona ) , espacio de tiempo durante el cual realizó varias exposiciones en el Ayuntamiento de Sant Celoni y en diversas salas barcelonesas. Con anterioridad a su marcha a Extremadura y después de su regreso, dió también a conocer su obra en Mérida, Badajoz, Cáceres y Lisboa. Cultivó la escultura en terracota y bronce, así como la pintura al óleo y varios procedimientos de dibujo. Su estilo oscila entre el expresionismo más o menos estilizado de sus esculturas y la inspiración corrosiva y surreal de algunas de sus pinturas y dibujos. En unas y otras formulaciones se aprecia el denominador común de un talante testimonial de crítica, una denuncia de la marginación, la injusticia, el terror nuclear y los desequilibrios sociales que acosan el mundo contemporáneos, esa civilización tecnológica cuyos grandes logros parecen volverse contra el hombre y amenazarlo con el más incierto y oscuro devenir.
http://www.rafaelpiedehierro.com/
COMENTARIOS SOBRE EL ARTISTA
De Piedehierro es difícil que ya se haya dicho todo. Pintor, escultor y poeta, es un ejemplo de artista renacentista del siglo XXI, que ha encontrado su madurez y que está absorto en la creación de una obra que quiere ser signo del tiempo y la humanidad contemporáneas; pensativo y abstraído en la estructuración de un lenguaje que haga comprensible la plástica de esa premisa y ensismimado con los frutos que va consiguiendo, pues el enfrentamiento ante el blanco de la tela, del papel o la madera, es un duro pugilato del que no siempre se sale sin magulladuras o aturdimientos.
El se empeña en que la obra sea una incursión en lo desconocido, en el enigma de la creación, para también hacernos ver que ese desconocido somos nosotros, que somos nosotros los que nos desconocemos, y de ahí esa serie de las personalidades del hombre, que se nos revelan producto del escepticismo, del pesimismo y del desconcierto.
Más que nunca se advierte la soledad infinita del conjunto de este trabajo, deshojado pieza a pieza y que es el resultado de lo que él sostiene contra viento y marea: pintar, crear, es una manera de reflexionar sobre la vida, de hablar sobre la vida, de interpretar la vida, en un silencio que se propone como medio de comunicación con los demás.
Quizás también sea la fuerza de la razón la que está representada, la que nace y prende en la defensa de unos valores, aquellos que son la esencia de una dignidad herida, mutilada, pero que todavía está viva.
Salud, maestro. (Comentario de Goyo)


